El conflicto entre San Juan y La Rioja sumó un nuevo capítulo luego de que el gobernador riojano, Ricardo Quintela, incluyera a Ischigualasto dentro del reclamo por los límites territoriales entre ambas provincias.
El planteo no es aislado, ya que se suma a la disputa previa por el proyecto minero Josemaría, elevando el conflicto a un nivel más amplio que ya no se limita a lo productivo sino también a la soberanía territorial.
Desde La Rioja cuestionan la validez de los acuerdos firmados en 1968 durante un gobierno de facto y sostienen que deben ser revisados por el Senado de la Nación, que tiene competencia en este tipo de conflictos interprovinciales.
La inclusión de Ischigualasto agrega un fuerte componente simbólico y estratégico, ya que se trata de un área clave por su valor turístico y patrimonial, lo que intensifica aún más la tensión entre ambas provincias.