
Según explicaron, la principal causa es la búsqueda de alimento y agua, sumada al avance de la actividad humana sobre su hábitat natural. También influye la presencia de animales domésticos o ganado que pueden convertirse en presas fáciles.
Ante un encuentro con un puma, recomiendan mantener la calma, no correr ni darle la espalda. Lo aconsejable es retroceder lentamente, hacer ruido, levantar los brazos para parecer más grande y evitar cualquier actitud que el animal pueda interpretar como una amenaza o una presa en fuga.
Las autoridades ambientales recordaron además que el puma es una especie protegida y pidieron dar aviso inmediato a la Secretaría de Ambiente o a la Policía Ecológica ante cualquier avistamiento para que intervenga personal especializado.