
Los expertos recomiendan revisar el estado de las gomas y burletes de ventanas y puertas, ya que con el tiempo estos materiales se deterioran y permiten el ingreso de aire frío. El recambio de estos elementos es una solución económica y efectiva para mejorar la aislación.
Otra alternativa es utilizar cortinas térmicas o de tela gruesa, que actúan como barrera adicional contra el frío. Durante las noches, mantenerlas cerradas ayuda a conservar el calor acumulado durante el día.
Además, colocar burletes adhesivos en los marcos de puertas y ventanas, o usar silicona para sellar pequeñas fisuras, son medidas simples que pueden reducir significativamente la pérdida de temperatura y el gasto en calefacción.