
Los datos de CAME confirman la persistencia de la debilidad en el consumo interno, afectando principalmente a los comercios tradicionales. La caída mensual del 2,7% marca una tendencia negativa en comparación con julio.
Sin embargo, el canal de ventas online fue la excepción en medio de este panorama adverso. Las ventas por internet registraron un crecimiento del 17,6%, mostrando el cambio en los hábitos de consumo y la migración hacia plataformas digitales.
Este contraste entre canales de venta refleja la transformación del comercio y la necesidad de las pymes de adaptarse a las nuevas modalidades. Mientras el comercio físico retrocede, el digital gana terreno en la preferencia de los consumidores.