En una maniobra de último momento para salvar el tratamiento de la ley, el oficialismo decidió dar marcha atrás con el polémico artículo 44 del proyecto de reforma laboral. La decisión se tomó tras constatar que bloques clave como el PRO, la UCR y Hacemos Coalición Federal no darían quórum ni votos si se mantenían los límites a las licencias por enfermedad.
El punto de conflicto radicaba en la modificación del artículo 208 de la Ley de Contrato de Trabajo. La propuesta oficial pretendía reducir el salario percibido durante el reposo médico: un 50% de la remuneración si la dolencia derivaba de una “actividad voluntaria” con riesgo y un 75% en casos generales. Esta distinción generó un rechazo unánime, interpretada como un retroceso sobre derechos adquiridos.
La Casa Rosada priorizó la estrategia general sobre el detalle. Con el objetivo de emitir dictamen este miércoles y sesionar el jueves, el Gobierno entendió que era más inteligente sacrificar el artículo en disputa para asegurar la aprobación del resto de la normativa. El cronograma es ajustado: el oficialismo aspira a que Diputados apruebe los cambios esta semana para que el Senado los convierta en ley el próximo viernes.
La resistencia no solo fue legislativa. La CGT y diversos gremios calificaron la medida como un “ataque a conquistas históricas”, sumando presión a los gobernadores que, a su vez, bajaron línea a sus diputados. Desde el Ministerio de Trabajo reconocieron que la búsqueda de consensos es la prioridad en este contexto de fragmentación política.
