Una investigación reciente asocia la vacuna contra el herpes zóster —utilizada principalmente para prevenir la “culebrilla” en adultos mayores— con un envejecimiento biológico más lento, según expertos que analizaron sus efectos más allá de la protección tradicional.
El estudio, publicado en la revista The Journals of Gerontology Series A, examinó datos de más de 3 800 personas de 70 años o más y halló que quienes habían recibido la vacuna mostraron menores niveles de inflamación sistémica y perfiles moleculares asociados a un envejecimiento más lento, en comparación con quienes no la recibieron.
Además de su función para prevenir la reactivación del virus de la varicela-zóster —causante del herpes zóster—, los resultados sugieren que la inmunización podría influir positivamente en procesos vinculados a la regulación genética y otros mecanismos biológicos relevantes para la salud a largo plazo.
Aunque los investigadores advierten que se necesitan más estudios para confirmar los mecanismos exactos, estos hallazgos reabren el debate sobre los beneficios adicionales de las vacunas en la salud y el envejecimiento de la población mayor.
