La Cámara de Diputados aprobó la reforma de la Ley de Glaciares en una sesión marcada por la tensión política y el fuerte debate ambiental. El proyecto obtuvo 137 votos afirmativos, 111 negativos y 3 abstenciones.
La iniciativa fue impulsada por el oficialismo con el respaldo de bloques aliados, logrando así convertir en ley una de las reformas más discutidas de los últimos meses.
El cambio en la normativa redefine los criterios de protección de glaciares y habilita a las provincias a tener mayor intervención en la evaluación de estos territorios.
La votación generó fuertes críticas de sectores opositores y ambientalistas, que advierten sobre posibles impactos y anticipan presentaciones judiciales para frenar su aplicación.