Mucho antes de llegar a la Presidencia de la Nación, Sarmiento tuvo la oportunidad de poner en práctica sus ideas desde el gobierno de su propia provincia. En enero de 1862 fue designado gobernador interino de San Juan y poco después la Legislatura lo nombró gobernador titular.
Su gestión buscó avanzar sobre distintos aspectos de la vida provincial. Impulsó la educación pública, abrió caminos, ensanchó calles, promovió la construcción de edificios públicos y hospitales y apoyó actividades como la agricultura y la minería. También reeditó El Zonda, el periódico que había fundado décadas antes.
La educación ocupó un lugar central dentro de ese proyecto. Durante su gobierno se sancionó la Ley Orgánica de Educación Pública, que estableció la obligatoriedad de la enseñanza primaria y permitió avanzar en la creación de nuevos establecimientos. Para Sarmiento, la transformación de San Juan debía comenzar también por la formación de sus habitantes.
Su gobierno terminó en medio de fuertes conflictos políticos y militares. Tras la muerte de Ángel Vicente “Chacho” Peñaloza en 1863, Sarmiento decretó el estado de sitio en la provincia sin solicitar autorización nacional, una decisión que fue desaprobada y que terminó influyendo en su salida del cargo. Años después, en 1868, llegaría a la Presidencia de la Nación.
