
Entre las principales novedades, se incorporará un régimen disciplinario específico para estudiantes que cometan actos de violencia. Hasta ahora, el protocolo vigente no contemplaba sanciones claras para este sector de la comunidad universitaria.
La actualización también incluirá licencias especiales para estudiantes que atraviesen situaciones de violencia. De esta manera, podrán ausentarse de sus actividades académicas sin perder su regularidad en las materias.
Las nuevas herramientas buscan abordar de manera integral distintos tipos de violencia que pueden sufrir los estudiantes dentro del ámbito universitario. El protocolo anterior databa de 2015 y requería una renovación para adaptarse a las problemáticas actuales.