Una intensa tormenta geomagnética, considerada la más potente en más de 20 años, ha generado un amplio interés científico y observaciones en distintas partes del planeta. El fenómeno, originado por una fulguración solar acompañada de una eyección de masa coronal, fue analizado por el astrónomo Fernando López, investigador de la Universidad Nacional de San Juan (UNSJ) y del CONICET, quien explicó sus causas, efectos y posibles consecuencias.
El evento comenzó a desarrollarse entre el 19 y el 21 de enero tras una poderosa erupción en el Sol que liberó enormes cantidades de plasma y campos magnéticos. Estas partículas viajaron rápidamente hacia la Tierra y, al interactuar con su campo magnético, desencadenaron una tormenta geomagnética catalogada como severa según las escalas internacionales (NOAA), con capacidad de afectar sistemas tecnológicos y redes de comunicación.
Uno de los aspectos más visibles de este fenómeno fue la aparición de auroras boreales y australes en latitudes inusuales, algo que se observó en múltiples regiones del mundo y que llamó la atención de observadores y científicos por igual. Sin embargo, las implicancias del fenómeno no se limitan a lo visual: este tipo de tormentas puede producir interrupciones temporales en comunicaciones por radio, afectar sistemas de posicionamiento GPS, interferir con satélites y complicar la navegación aérea, especialmente en rutas cercanas a los polos.