El Senado realizará hoy una sesión decisiva para tratar la reforma laboral impulsada por el Gobierno, luego de semanas de negociaciones con bloques aliados, gobernadores y sectores sindicales para reunir los votos necesarios. El oficialismo sostiene que cuenta con el respaldo suficiente para avanzar con la iniciativa en la Cámara alta.
Para destrabar apoyos, el Ejecutivo aceptó modificaciones al proyecto original. Entre los cambios más relevantes, se eliminaron limitaciones a las cuotas solidarias sindicales y se evitó la reducción de aportes patronales a las obras sociales, puntos clave reclamados por la CGT durante la negociación.
El debate llega en un clima político tenso, con cuestionamientos de la oposición que advierten que la reforma podría afectar derechos laborales y condiciones de trabajo, mientras el oficialismo defiende que las medidas buscan generar empleo formal y dinamizar la economía.
En paralelo, la Casa Rosada realizó concesiones adicionales y reordenó el calendario legislativo para asegurar el tratamiento antes del inicio de las sesiones ordinarias de marzo, lo que refleja la prioridad política que tiene la reforma dentro de la agenda del Gobierno.
La sesión de hoy aparece así como un punto de inflexión: si el proyecto consigue media sanción, quedará más cerca de convertirse en ley; si no, el Gobierno deberá reabrir negociaciones en un Congreso con equilibrio ajustado.
