Un sismo de magnitud 6,1 con epicentro en la región chilena de Coquimbo se sintió con fuerza en San Juan, Mendoza y La Rioja, y provocó desprendimientos de rocas en el camino internacional que conecta la provincia con Chile a través del Paso de Agua Negra.
Las caídas de material se registraron sobre la Ruta 41, en cercanías de la zona de Puclaro, a unos 170 kilómetros del cruce fronterizo, generando preocupación en plena temporada turística.
A pesar del movimiento sísmico, las autoridades informaron que los desprendimientos fueron menores y no afectaron la circulación, por lo que la Ruta Nacional 150 permanece transitable y el paso internacional continúa funcionando con normalidad.
Tras el temblor, organismos viales activaron protocolos de control y patrullaje desde la aduana chilena hasta el límite con Argentina para verificar el estado del camino y garantizar la seguridad de quienes circulan por la zona cordillerana.
El episodio volvió a poner en evidencia la vulnerabilidad sísmica de la región andina, donde los movimientos telúricos pueden generar derrumbes en rutas de montaña, aunque en este caso no se reportaron daños materiales de consideración ni víctimas.