El fenómeno conocido como “Kidfluence” muestra un cambio fuerte en los hábitos de consumo: los chicos pasaron de un rol pasivo a ser protagonistas en las decisiones del hogar.
La Generación Alfa, integrada por nacidos desde 2010, influye cada vez más en la elección de productos, marcas y servicios, con impacto directo en la economía familiar.
A diferencia de otras generaciones, crecieron en entornos digitales, lo que les permite investigar, comparar y formar opiniones propias antes de comprar.
Este cambio redefine el consumo: los chicos ya no solo piden, sino que argumentan y muchas veces terminan inclinando la decisión final dentro de la familia.