Un reciente estudio encendió una alerta sobre el uso de inteligencia artificial: una gran cantidad de usuarios no verifica la información que recibe de estos sistemas.
Según los datos, el 73,2% de las personas aceptó respuestas incorrectas generadas por IA, mientras que solo una minoría detectó y corrigió los errores.
El trabajo se basó en miles de pruebas y mostró que, incluso cuando la IA falla, los usuarios tienden a confiar en sus respuestas, influenciados por el tono seguro y convincente.
Especialistas advierten que este fenómeno puede afectar el pensamiento crítico y remarcan la importancia de contrastar la información antes de darla por válida.